Con varios años de experiencia en Chile y el extranjero (Alemania, Dinamarca, Holanda y Estados Unidos), hace 15 años el ingeniero en alimentos Felipe Didier se decidió a abrir su propia empresa. Así, lo que comenzó con dos personas trabajando y él mismo con las “manos en la masa” hoy cuenta con seis locales, dos propios y el resto franquiciados. Sus 45 productos, principalmente de cóctel se distribuyen diariamente a 300 puntos distintos entre negocios y particulares desde la Serena por el norte a Valdivia al sur. Es por esto que mantener el sabor y calidad son los pilares de la empresa:
“La calidad y el buen sabor deben perdurar en todos los productos, ése es mi desafío diario”, señala. Y por esto, desde 2005 comenzó a utilizar los termógrafos Hanna Instruments para asegurar la mantención de la cadena de frío en los 12 vehículos de reparto.
“Son camiones que salen a las 7:30 de la mañana y vuelven al final del día, si el sistema de frío no funciona adecuadamente en verano fácilmente pueden llegar a los 34ºC”, explica Didier.
Se trata de productos refrigerados y congelados, principalmente de productos de cocktail: pizzetas, empanaditas, mini quiches, pastas, mini hamburguesas, bolitas de carne y productos para freír como empanaditas de queso. Además tienen una línea de postres que pretenden aumentar próximamente.
“Tenemos una línea de 45 productos que se van renovando, algunos van cambiando, pero otros son los mismos desde hace 10 años. Siempre estamos pensando productos nuevos. Es una obligación de las Pyme estar innovando. Porque no se puede competir con multinacionales por volumen, entonces la innovación es nuestra fortaleza”, señala el empresario.
Inicios de Pastelero
Felipe Didier inició la empresa en 1993. Y durante seis años trabajaron para un único cliente, Unimarc, a quienes proveía de farináceos, como bases de pastelería y prepizzas, entre otros. Literalmente trabajaba con las manos en la masa.
“Hoy es muy poco lo que me meto en la elaboración de los productos, pero siempre estoy conectado con el área de producción, donde voy entre 10 y 15 veces al día a supervisar el proceso”, comenta.
Luego de la calidad y buena preparación, hay una fuerte preocupación por mantener la calidad a través de un correcto proceso de refrigeración. “Una de las principales cualidades de parte importante de nuestros productos es su conservación por largo tiempo, bajo condiciones de baja temperatura (congelación a –18º C). Esto facilita su almacenaje, frescura y calidad y constituye para el cliente una ventaja económica y práctica”.

Es por esto que han hecho una fuerte inversión en esta área. Tienen doce camiones, todos nuevos que cuentan con equipos de frío y con los termógrafos Hanna Instruments que dejan un registro de la temperatura. Esto ha sido un factor clave, porque cada semana los retiran para hacer un recuento y análisis.
“Hace cuatro años que trabajamos con Hanna Instruments, y ha sido un aporte importante porque antes no teníamos ningún control. Invertíamos en equipos nuevos, sistemas de frío, que son caros, pero no teníamos idea de lo que pasaba durante el día. No había forma de saber si estaban funcionando bien”, explica Felipe Didier.
Y agrega: “Contar con estos equipos genera un gasto extra que antes no teníamos, pero en el caso nuestro, nos da un factor de calidad y yo puedo afirmar que de la fábrica los productos salen a -10 grados Celsius y el consumidor lo recibe a esa temperatura a cualquier hora del día. Con esto aseguramos al cliente que entregamos un producto de calidad, que desde que salió de la planta de producción sigue conservando su cadena de frío”.
Por esto es que instauraron un sistema de gratificaciones a los conductores. “Atendemos 300 puntos de venta al día, lo que significa que los camiones se detienen 300 veces al día. Y cada vez que se apaga el motor, se apaga el sistema de refrigeración. Es un procedimiento manual que depende mucho del operador. Por esto instauramos un premio semanal al chofer que logra el mejor registro. La idea es demostrarles que estamos preocupados del tema, las personas sienten que el trabajo que están haciendo es importante, porque no es sólo repartir un producto, es hacerlo bien y a tiempo”, finaliza el empresario.
Nueva Planta
Y aunque el crecimiento ha sido lento, cauteloso, están en una etapa de inversiones que los llevará a dejar la actual planta de Recoleta y trasladarse el próximo año a la que están construyendo especialmente en Lo Boza, el sector industrial de Pudahuel. Las nuevas instalaciones les permitirán triplicar su capacidad actual y está siendo fabricada con todos los requerimientos específicos: la mejor tecnología, mayor capacidad en los túneles de frío, cámaras de refrigeración mayores, etc. Es una inversión de largo plazo que les permitirá alcanzar su total capacidad de producción en algún tiempo, pues mantener el ritmo de desarrollo pausado y seguro es uno de los objetivos de Didier.
Al mismo tiempo están implementando el sistema de aseguramiento de calidad HACCP para lo cual están siendo auditados por Laboratorio Inspectorate Chile Ltda.

