Lunes, 02 de Noviembre de 2009 17:02

Plantas de tratamiento de riles en Concha y Toro: De la uva, vino. Del vino... riles

Uno de los principales desafíos de una viña, no es sólo producir los vinos de calidad, sino darle tratamiento especial a los residuos que se generan en el proceso. Concha y Toro, la empresa vitivinícola más grande del país, tiene plantas de tratamientos en todas sus instalaciones y, gracias a los equipos Hanna Instruments, monitorea constantemente sus parámetros, entre los que se puede mencionar el pH y el Oxígeno Disuelto, a fin de dar cumplimiento a la normativa ambiental actual.

Riles Concha y ToroEl vino es uno de los principales productos chilenos de exportación. Pero su proceso, no termina en la copa, ya que la elaboración de esta bebida deja múltiples desechos orgánicos. Dada la actual normativa ambiental, entre estos deben considerarse los residuos industriales líquidos (RILES) que deben ser tratados, para causar el menor impacto posible al medio ambiente.

Bernardita Pedrotti es encargada del Control de Riles de Viña Concha y Toro. Su labor principal es gestionar y monitorear las cinco plantas de tratamiento que tiene la empresa, además de elaborar mensualmente los informes de autocontrol para la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS). En total generan un volumen de 2.700 m3/mes en temporada de vendimia, alcanzando los 1.500 m3/mes en temporada baja.

La primera planta de tratamiento por lodos activados de Concha y Toro se construyó en la bodega de Lontué, en el año 1999. “Ahí pusimos un sistema de aireadores superficiales, que era la mejor tecnología disponible en esa época. Posteriormente, en el año 2003, se construye la segunda  y las demás se construyeron en el año 2006. En la actualidad tenemos dos plantas que funcionan con un sistema de oxigenación por biodiscos, una mixta y una con reactor SBR”, explica Pedrotti.

Las bodegas de Viña Concha y Toro están ubicadas estratégicamente en los principales valles vitivinícolas de Chile, desde la IV a la VII Región y cuentan con la tecnología adecuada para el manejo y control de las diferentes variedades de uva.

A diferencia de una planta química o celulosa, los riles de las viñas son bastante más limpios e inocuos. Sin embargo, eso no los hace más sencillos de tratar: “Los riles de viña son netamente orgánicos, de ahí la importancia que no pueden ser evacuados sin tratamiento a aguas superficiales, ya que para su degradación requiere oxígeno y, si no se tratan, lo obtienen del agua superficial, provocando efectos negativos a la naturaleza”, explica la encargada de control de RILES.

Y agrega: “no olvidemos que son microorganismos los que realizan la degradación de la materia orgánica y cualquier cambio en el proceso se verá afectado. Los microorganismos deben tener las condiciones adecuadas de crecimiento, distinto es si se tratara de un sistema de tratamiento para la industria química o celulosa, en los cuales existen otras condiciones de operación”.

Riles Concha y Toro

Sistema de lodo activado con aireación superficial

Si bien en Concha y Toro producen vinos de cepas tan distintas como las del blanco Chardonnay o los tintos Cabernet Sauvignon o Syrah, la experta en riles señala que no hay mayor diferencia en sus residuos. “En bodegas como las nuestras, en donde se producen tintos y blancos, no se presentan diferencias. Sí podría ser si la bodega sólo producirá vino tinto, existe una probabilidad que los riles tengan cierto color, pero esto no afecta mayormente el sistema de tratamiento”.

Lo que sí es un factor crucial en los riles de la viña es el pH. Debido a la acidez natural de los vinos, es crucial mantener el pH balanceado en los riles. “En vendimia, la acidez promedio es de un pH cercano a los 3,5. En general, las plantas deben trabajar entre 6,5 y 6,8. Por esto debemos medirlo  constantemente y neutralizarlo con productos químicos”, relata Pedrotti.

El proceso de tratamiento de riles tiene diversas etapas. La base de las plantas de tratamiento de lodos activados, es el reactor, en el cual existe  un pool de bacterias que realizan la degradación de la materia orgánica. Las diferencias entre plantas se dan por la forma en que se le inyecta el oxígeno al sistema. Por ejemplo, se puede hacer a través de difusores o por un sistema de ruedas o con bombas que inyectan el aire en forma comprimida al RIL.

No obstante, toda planta de tratamiento, posee las siguientes etapas establecidas:

  • Ingreso RILES Crudo o Afluente.
  • Separación sólidos gruesos.
  • Ecualización y homogenización.
  • Laguna o Reactor de Aireación (motor principal del sistema de tratamiento, acá es donde existe el pool de bacterias que producen la degradación de la materia orgánica, mediante la inyección de oxígeno).
  • Sedimentación Secundaria.
  • Evacuación Riles Tratados o Efluentes.

En Concha y Toro han elegido Hanna Instruments para medir parámetros en todas sus plantas de tratamiento. “El equipamiento que habitualmente se utiliza son los Controladores de pH, principalmente en la ecualización, las bombas de neutralización de pH en línea, además se utilizan los controladores portátiles de Oxígeno disuelto y de pH, para controlar en el reactor”, señala Bernardita Pedrotti.

Riles Concha y Toro

Sistema de lodo activado con aireación mecánica basada en biodiscos

“Existe una variedad importante de equipos Hanna Instruments que ayudan a realizar el control de los sistemas de tratamiento, con un costo adecuado frente a la competencia. Lo mismo ocurre con el servicio de la empresa que desde mi punto de vista es óptimo”, enfatiza la experta.

Importancia del Oxígeno

“Desde mi punto de vista el mejor sistema de tratamiento de RILES es el SBR, con sistema de aireación mediante sopladores que inyectan a través de membranas el oxígeno directamente al fondo de los estanques”, pero tiene la desventaja del alto consumo eléctrico, comenta Bernardita Pedrotti.

Y es que la determinación de los niveles de oxígeno es clave. Lo normal para una planta es trabajar con alrededor de los 2 ppm de oxígeno disuelto. Si hay menos, el proceso de degradación no se realiza completo y el resultado del tratamiento no es eficiente. Y, por ejemplo, en el caso contrario, si hay por ejemplo  5 ppm de oxígeno se está encareciendo el proceso por el mantenimiento de los sistemas de aireación.

En forma adicional se toman muestras de todas las plantas, que son analizadas en el laboratorio central de Concha y Toro ubicado en Pirque. Ahí cuentan con un analista dedicado especialmente al análisis más exhaustivo de las muestras que llegan diariamente vía Chilexpress desde la IV a la VII regiones. Con un reactor realizan la digestión de las muestras a altas temperaturas detectar las concentraciones de Nitrógeno, Fósforo y DQO. Luego, con un espectro fotómetro logran medir las cantidades de estos componentes que conservan las muestras. Cada planta envía unos 5 litros de líquido extraído de diversas partes de la planta de modo de garantizar el funcionamiento de todo el proceso.

Además, miden los sólidos disueltos totales a través de un sistema filtros al vacío. Con una membrana de fibra de vidrio logran captar los sólidos totales. Y luego en una mufla se miden los sólidos volátiles.

Así, las aguas ya limpias son liberadas a fuentes superficiales: ríos y canales de riego, sin peligro para la vida silvestre –flora, fauna- ni humana.

Es importante señalar que la normativa establece que las plantas que descargan a canal de riego, el efluente debe tener un DBO5 máximo es 35 mg/L; lo mismo ocurre si se descarga a un río que no tiene capacidad de dilución pero en cambio si el río tiene capacidad de dilución el efluente puede contener un  DBO5 máximo de 300 mg/L.

HANNA INSTRUMENTS CHILE: instrumentos de medición y control

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