El mito popular señala que tener un acuario trae mala suerte. Se trata de una creencia que se remonta a la época de los romanos, cuando los cristianos se tatuaban un pez para identificarse. Pero, si los soldados del imperio notaban esta marca, sufrían los rigores de la ley.
“Es un dicho que se mantiene sólo en Chile” asegura Héctor Muñoz, acuarista y dueño de Aquamanía. “Ya que tradiciones más antiguas, como el Feng Shui y las culturas asiáticas, afirman totalmente lo contrario, y aseguran que tener un acuario atrae la riqueza y estimula la tranquilidad a los espacios”.
En Estados Unidos, Europa y ahora en Chile, esta disciplina está creciendo fuertemente, con más especies de distintos puntos del planeta, peces más coloridos y variados, y que gracias a la llegada de nuevos productos y tecnologías más avanzadas permiten mantener un acuario sin tanta dificultad.
Muñoz entró en el negocio por casualidad, a pesar de que desde niño tenía acuarios y se consideraba “especializado” por más de 5 años, se sorprendió por el efecto que provocó el acuario que instaló en la librería-bazar que tenía en Maipú. “Comenzó a ir mucha gente a verlo, primero niños y después adultos, a preguntar y también pedir acuarios, peces, accesorios. Nos dimos cuenta de que se abrió un campo de negocios importante y decidimos abrir la tienda en el centro”, relata.
En junio de 2010 abrió Aquamanía en la calle Pdte. Juan A. Ríos con la Alameda, cerca de a Iglesia San Francisco. Se caracterizan por contar con todos los productos y accesorios más avanzados para el acuarismo: peces de calidad (mejores colores, salud y variedades), accesorios, equipos, acuarios, tratamientos para enfermedades, etc.
Entre otros, se pueden encontrar peces Ramirezi de coloridos verdes y anaranjados, Tetra Neón de azul metálico y rojo, peces disco, Botia payaso, y el Betta Corona llamado también “combatiente” o “luchador de Siam” con hermosas aletas en forma de velo o corona que lo rodean de arriba abajo dándole un aire majestuoso.

“Son peces que necesitan cuidados, porque uno es un dios para ellos: controla completamente su ecosistema. Y la química del agua es muy compleja, aunque se vea cristalina puede tener desequilibrios importantes. Por ejemplo es básico medir la temperatura que debe estar entre 24 y 28ºC según el tipo de acuario, los sólidos totales disueltos (TDS) y el pH (acidez o concentración de iones de hidrógeno). Los acuarios de agua dulce necesitan un pH de 6,8 aproximadamente. Aunque con agua de la cañería (pH 8) los peces pueden vivir “bien”, pero si quieres reproducirlos, por ejemplo, no es posible porque requieren un pH especial de 6 ó 5 dependiendo de la especie”, explica Héctor Muñoz.
Además, el libre acceso a la información a través de Internet se ha traducido en que los aficionados saben más del tema. “Hay mucha información disponible para aumentar la tecnología de nuestros acuarios, desde nuevos filtros, iluminación moderna, hasta los nuevos sistemas de medición de la calidad de agua. Allí donde Hanna Instruments lleva la delantera y nos es de gran ayuda. Muchos equipos Hanna se ocupan en el acuarismo, controladores de pH que automáticamente lo van regulando para dejarlo en los niveles adecuados y equipos más específicos para medir calcio, magnesio, estroncio, nitritos y nitratos que es vital controlar para especies de mar. En Chile esto recién comienza, pero en Estados Unidos o en Europa son muy utilizados desde hace años y lo podemos comprobar mirando las tienda online más completas y profesionales; casi todas venden equipos Hanna”, cuenta Muñoz.
Su próximo proyecto es abrir Aquamarino a fines de septiembre, al lado de la tienda actual, dedicada exclusivamente a variedades de mar. Son peces más exóticos y coloridos de las islas de Fidji, Indonesia, Malasia y Sumatra, donde están los arrecifes con mayores especies y más exóticas. “Los acuarios de mar son mucho más delicados y requieren de más cuidados pero son fascinantes, es como estar en el Caribe, tener el Caribe en tu casa”.
“El acuarismo es un hobby potente, importante, que te desconecta de los problemas, del trabajo, entrega paz, tranquilidad y da armonía a cualquier lugar. Además, los peces son mascotas como cualquiera, incluso pueden sentir afecto hacia nosotros. Nos esperan cuando quieren el alimento, y algunos se dejan acariciar y mimar como los peces discos y muchos otros marinos”, concluye Héctor Muñoz.

