Miércoles, 23 de Noviembre de 2011 14:54

“Hace falta visión empresarial para desarrollar Horticultura de Precisión en Chile”

María Luisa Tapia, Ingeniero Agrónomo, M.Sc. experta en horticultura (cultivos forzados, hidroponía y nutrición mineral) de la Universidad de Chile, explica que existen todos los conocimientos y equipos para hacer una horticultura de precisión, la cual permite asegurar productos de calidad, buenas cosechas y un buen retorno económico. Sin éstos “es como trabajar con una caja negra” pues, por la rapidez de estos cultivos, cuando logras ver el daño, ya es irreversible”, explica.

Un solo termómetro ambiental logra hacer la diferencia. Puesto que conocer los requerimientos térmicos de las hortalizas es fundamental. Por ejemplo saber que las lechugas requieren de temperaturas entre los 18ºC y 22ºC para lograr niveles óptimos de germinación y producción, hace “la” diferencia en calidad y cantidad producida.
Pero además, se deben cuidar que las diferencias de temperatura día/noche sean adecuadas, así, si el día fluctúa en torno a los 18ºC la temperatura ambiente nocturna no debiera bajar de 14ºC. Así como conocer que la temperatura umbral de esta especie fluctúa entre los 5 y 7ºC, y a tales temperaturas la planta deja de crecer y desarrollarse, sólo se mantiene.

En muchas ocasiones los cultivos hortícolas se realizan en invernaderos, con el objetivo de proporcionar condiciones térmicas más favorables que al aire libre, sin embargo, es frecuente encontrar a mediodía en primavera-verano con temperaturas cercanas a los 50ºC en su interior. “Sin sistemas de control de temperatura, ni de ventilación, y con puertas y ventanas cerradas: El agua escurre por las paredes y en pocos días todas las plantas están enfermas, afectadas por hongos y otros patógenos que encuentran condiciones excelentes para proliferar, sumado a plantas estresadas, o sea débiles, señala la agrónoma.

Invernadero con control ambiental: sensores de temperatura ambiente, temperatura radical, radiación PAR, radiación UV-B, HR conectados a Datalogger Delta-T. Nutrición mineral controlada, ventilación forzada, control pH y C.E. Sistema hidropónico NFT

En general, se trata de medidas sencillas, de un costo relativamente bajo, especialmente si se compara con cultivos frutícolas, por ejemplo, que permiten asegurar la calidad de los productos, la rentabilidad del predio y además resultan de vital importancia para Chile como un país que busca posicionarse cada día más en los mercados internacionales, que ya están recibiendo nuestras verduras ya sea frescas, congeladas o procesadas.

Chile produce más de 40 especies hortícolas, incluyendo semillas, principalmente tomate, cebolla, ajo, maíz dulce, arvejas, habas y hortalizas de hoja como lechuga, rúcula, berros,  radicchio (que se exporta en un 90%), coliflor y repollo, entre otras. Pero, nos estamos quedando atrás en un campo donde los europeos llevan la delantera y están altamente tecnificados, por lo tanto no reciben productos mediocres.

En el sur de España, por ejemplo, están concientes de su rol de abastecedores de primores para toda Europa y a pesar de su fuerte sequía, mantienen más de 40mil hás. de invernaderos con todas las variables controladas, que aseguran su óptima nutrición dando productos frescos, firmes, con el color adecuado y todas sus características organolépticas, que les aseguran una buena recepción en los puntos de destino y por esto, permiten a los empresarios conocer el retorno de su inversión sin sobresaltos.

Algunos Parámetros

Existen muchísimos estudios sobre los distintos requerimientos nutricionales de cada especie e incluso cultivares. Por ejemplo, el espárrago cuando se cultiva en condiciones deficitarias de Boro, produce turiones huecos, y ésta es justamente la parte comestible, depreciándose el producto. Este mismo desorden ocurre en coliflor y brócoli.

Cultivo de tomate hidropónico

En el caso de lechugas de cabeza compacta es frecuente observar durante los períodos cálidos en muchos cultivares desórdenes nutricionales provocados por déficit de calcio y no necesariamente porque el elemento no se encuentre disponible en el medio radical, sino que generalmente por fallas en el transporte de éste, agravado por estrés térmico.

Parámetros clave en la horticultura son temperatura, pH, C.E. y humedad relativa. Con estos controlados, de manera específica para cada especie, se logra una alta probabilidad de éxito técnico y económico en los cultivos.

Otro ejemplo: el tomate es una especie de clima cálido, es muy sensible al frío, tiene como temperatura umbral los 10ºC y se hiela con temperaturas cercanas a 0ºC. “A bajas temperaturas ocurre aborto floral, fallas en la cuaja, unión de los carpelos y por lo tanto frutos deformes “cara de gato”, fallas en la coloración, entre otros. Y estamos hablando sólo de algunos daños provocados por temperatura baja”, enfatiza María Luisa Tapia.

Las mediciones de temperatura deben realizarse tanto a nivel del ambiente aéreo (a la altura de las plantas), con un termómetro de pared, por ejemplo, y también a nivel del ambiente radical (suelo, solución nutritiva o sustrato si se trata de cultivos hidropónicos). En este último, la temperatura incide en la disponibilidad de los nutrientes para la planta y “naturalmente” en la actividad metabólica del vegetal lo que incide en la tasa de absorción de los minerales esenciales para su óptimo crecimiento y desarrollo. Es importante recordar que si la temperatura a nivel radical es muy alta, disminuye la cantidad de oxígeno disuelto, reduciendo la tasa de respiración y  absorción de elementos minerales.

Importancia del pH y Conductividad eléctrica

El pH también debe medirse a nivel de suelo, agua y de solución nutritiva (si se trata de hidroponía). El ideal es mantenerlo en un rango levemente ácido (5,8 a 6,2) que permite la mejor disponibilidad de iones esenciales para las  plantas como son el Calcio, Hierro, Magnesio, Zinc, Manganeso, Molibdeno y Boro, que tienen un rol fundamental en su desarrollo y son irreemplazables.

En la zona central de Chile los suelos y aguas de regadío tienen un pH levemente alcalino, cercano a 8 – 8, 2 lo que se manifiesta en deficiencias nutricionales. En cambio si el pH es muy ácido se producen otro tipo de limitantes, por lo que siempre es necesario controlar.

“El agricultor que hace las cosas bien, debe preocuparse de realizar los manejos pertinentes para no tener problemas”, asegura la experta. Y añade, “hoy estamos en una horticultura de precisión, y como estos son cultivos muy rápidos, necesitamos de instrumentos que nos permitan conocer los parámetros medioambientales a tiempo, porque cuando ya puedes ver el daño en la hoja, fruto o raíz, ya es muy tarde y se ha perdido el cultivo”.

En el caso de la conductividad eléctrica, se sabe que para obtener el potencial de rendimiento en cultivos hortícolas, el valor de ésta en la solución nutritiva (hidroponía) o en la solución suelo (suelo) idealmente debiera situarse en torno a los 2,0  dS ∙ m a 25º C.  Si la C.E. es más alta se resiente el rendimiento entre un 10%, 25% y hasta un 50% del potencial, específico para cada especie y cultivar en condiciones óptimas. Es decir si el potencial de la especie y cultivar (variedad agronómica) es de 100 toneladas por há. Se podría lograr solamente 90, 75 ó 50 toneladas por há sólo considerando el efecto de la C.E.

Por eso es el énfasis que se hace desde las escuelas de agronomía y los expertos en el tema en implementar prácticas adecuadas de manejo y apoyo tecnológico. Algo que es muy difícil de lograr con los agricultores pequeños y tradicionalistas, que han visto que “desde siempre” se cultiva así, sin mayores problemas. O están acostumbrados a las temporadas buenas y malas.

Oxígeno disuelto, iones específicos y radiación PAR

Pero además, existen mediciones de otros parámetros como los niveles de oxígeno disuelto en el medio radical que deben estar sobre 7 ppm con un óptimo entre 8 y 10 ppm. “Y hay equipos específicos para medirlo directamente, por ejemplo, Hanna Instruments tiene, uno que me ha dado muy buenos resultados”, señala.

Medición oxígeno disuelto en solución nutritiva

“En lo nutricional se utilizan medidores de iones específicos para determinar, por ejemplo, el nitrógeno nítrico, he utilizado el equipo C 200 de Hanna Instruments, y la versiones actuales más modernas y precisas que permiten medir muchos iones (equipos multiparamétricos), distintos en el agua (solución nutritiva). Lo puedes llevar a terreno, a una gran distancia incluso y mandar los datos al laboratorio, para obtener una orientación del manejo que se necesita. He tenido muy buenos resultados con Hanna Instruments, son equipos buenos, confiables, con los niveles de precisión adecuados para este tipo de trabajo, fáciles de utilizar bastante amigables con el usuario, y siempre han tenido una muy buena disposición conmigo”, señala la investigadora de la Universidad de Chile.

Uno de los parámetros a los que se les presta menos atención, pero es fundamental, es la medición de la radiación fotosintéticamente activa (PAR). Es decir, los rayos solares que realmente le sirven a la planta y le permiten hacer fotosíntesis y fabricar hidratos de carbono. No está directamente relacionada con la luz visible y por esto puede haber déficit sin notarlo a primera vista.

“También he estado investigando el efecto de la radiación ultravioleta B, que altera el ADN de las plantas, produciendo cambios diversos en los vegetales, algunos morfológicos, que pueden ser dañinos. Aunque también se presentan efectos benéficos, como cambios en la coloración y aumento en el desarrollo de antioxidantes. “Estamos atentos a este tema, por el cambio climático y el aumento de la radiación UV, hay que prepararse para contar con material vegetal resistente o tolerante a la radiación UV-B” concluye María Luisa Tapia.

HANNA INSTRUMENTS CHILE: instrumentos de medición y control

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