Si bien la participación de los veterinarios en las salmonicultoras no es algo realmente nuevo, a partir de la crisis sanitaria causada por el virus ISA, su voz es cada vez más escuchada en gerencia y entre los jefes de producción que van viendo que lograr mejores resultados va de la mano con una serie de medidas preventivas y la mejora en las condiciones de vida de los peces: una baja sustancial en sus niveles de estrés.
“Como veterinarios o patólogos estamos encargados de velar por el bienestar sanitario de los peces. Normalmente en el agua hay poblaciones de bacterias, eventualmente virus, o poblaciones de otros peces silvestres que pueden estar transmitiendo enfermedades. Nosotros nos dedicamos a velar por que se cumplan buenas prácticas en puntos críticos como son los traslados de centro o procedimientos como vacunaciones, e incluso la tomar medidas para evitar la aparición de ejemplares más grandes que aumentan la competencia entre ellos”, señala Derek Price, veterinario de Invertec.
Los análisis van desde sencillos tests de laboratorio rutinarios con observación con lupa, por ejemplo, a tinciones de Gram, hasta cultivos de bacterias y diagnóstico con biología molecular que mide la reacción en cadena de la polimerasa a través de una máquina (termociclador) que replica el material genético de los virus o bacterias hasta hacerlo detectable.
“La tecnología biomolecular aporta una gran diferencia en el diagnóstico, permitiéndonos identificar de manera muy certera cantidades muy bajas de patógenos y así realizar tratamientos con la mayor anticipación posible, evitando brotes de enfermedades”, explica el veterinario.
Además, realizan análisis del agua en las pisciculturas de flujo abierto y en las de flujo cerrado que reutilizan el agua a través de biofiltro con bacterias nitrificantes.
En terreno miden concentraciones de oxígeno, temperatura y PH del agua diariamente. “Utilizamos varios equipos Hanna Instruments, con el debido cuidado son impecables, y fáciles de usar. Los pHmetros son de los mejores del mercado, los medidores de oxigeno requieren más cuidados, algo difícil de hacer en un ambiente en que llueve todo el día” señala Price.
Sin embargo el trabajo preventivo no acaba ahí. Cuentan con una cercana relación con laboratorios y especialistas en mediciones de aguas, ya que no siempre los problemas vienen de los peces y es necesario evaluar el entorno y preocuparse de dejarlo lo más fortalecido frente a posibles amenazas.
“Todo esto no solo redunda en la sanidad de los peces sino que también en el bienestar general de ellos. Y eso influye en el estrés al que se vean enfrentados, en su tamaño, productividad, etc. Los veterinarios tratamos de mejorar eso. Nos gustaría que los peces estén contentos porque hay un impacto en la eficiencia productiva, algo que especialmente es importante en el caso de los reproductores”, aclara Derek Price.
Se trata de algo que también conocen los científicos como Maritza Mercado, zoóloga experta en el análisis de aguas, y una de las socias fundadoras de la empresa Benthos: “La salmonicultura, con el tiempo y la práctica, ha establecido una serie de criterios en relación a la calidad físico-química de las aguas en que se cultivan estos peces, para no ejercer estrés en los peces. Un pez estresado tiene mayor probabilidad de desarrollar patologías o menor capacidad de defensa ante los agresores patógenos ambientales. También el estrés en un pez se traduce en un menor crecimiento y desarrollo y una menor adecuación o tolerancia a los futuros cambios ambientales como lo es el traslado de agua dulce a agua de mar. Por lo tanto establecer una calidad de agua lo mas óptima posible permitirá disminuir riesgos en los procesos productivos”, señala.
Por esto es que analizan diversos aspectos físicos, nutrientes, microbiológicos, metales, halógenos, presentes en el agua. Algunos son característicos del lugar y dependen de las estructuras geológicas de los acuíferos y de los usos de los suelos de las cuencas de drenaje. Por ejemplo en muchas partes del Sur de Chile se generan aguas con alto contenido de hierro. Eventos naturales como las erupciones volcánicas, generan acidificación de las aguas y disolución de metales en la columna de agua. Los cambios estacionales también modifican algunos parámetros.
Para prevenir recurren a algunas practicas como modificar el pH o concentraciones de ciertos minerales: “El agua se puede manejar disminuyendo concentraciones de metales, idealmente alcanzando niveles más inocuos, al modificar ciertas características que pueden estar ausentes y que favorecen la disminución de la toxicidad de metales y halógenos”, explica la experta.
Y agrega: “Por ejemplo las aguas del sur de Chile suelen ser blandas y de baja alcalinidad, estos aspectos son importantes en el nivel de toxicidad de metales; al incrementar un poco estos parámetros se disminuye la toxicidad de metales y esto es posible mediante el uso de Carbonato de calcio”.
También, hay casos menos frecuentes pero que se están volviendo rutinarios hoy en días son los relacionados con las erupciones volcánicas que dependiendo de las cercanías a algún cuerpo de agua han presentado modificaciones importantes de sus características, desde un fuerte aumento de material particulado como las cenizas, piedra pómez, hasta la acidificación de sus aguas y consecuente disolución de metales.
También esporádicamente suelen presentarse casos puntuales como vertidos de elementos tóxicos en zonas agropecuarias, elementos como herbicidas, pesticidas, purines que suelen ser altamente tóxicos para los cultivos de salmónidos.
“En situaciones de dificultades o problemas engorrosos de resolver, la visión multidisciplinaria ayuda y facilita el encontrar respuesta y posibles soluciones. Facilita la comprensión de los problemas. No se trata de un nuevo mecanismo de enfoque para resolver problemas. Lo que es nuevo que se esté aplicando en salmonicultura, en el sentido de integrar la evaluación de la calidad de aguas en forma previa a establecer un centro productivo”, apunta Mercado.
En estas mediciones utilizan fotómetros multiparamétricos, fotómetros de ión específico, una serie de kit para trabajo en terreno, medidores con sondas o electrodos como pHmetros, conductivímetros, oxigenómetros, entre otros.
“Hace mucho años que utilizo equipos Hanna Instrumets y los resultados son óptimos. Debido a que estamos entregando un servicio debemos respaldar los resultados obtenidos contrastando con soluciones estándares mandados a confeccionar a pedido a servicios de metrología. Los equipos HANNA han pasado todas las pruebas.
En la Empresa Hanna me he encontrado con gente de muy buena calidad tanto profesional como humana, no es una empresa fría, hay un trato muy cordial. Acceder a ellos tanto sea por una simple duda como generar un diálogo en circunstancias más delicadas como resolver algún problema con funcionamientos con equipos ha sido muy fácil y cómodo. Además, la atención al cliente es espectacular. El abastecimiento de los insumos es muy oportuno”, agrega la investigadora de Benthos.

