Hanna Instruments Participa en Proyecto SocioAmbiental en María Pinto
Equipos de medición de NPK y pH profesionalizan la labor de los estudiantes del Liceo Politécnico de María Pinto, tanto en su formación técnico profesional, como en un servicio a los pequeños agricultores locales. Se trata de un aporte importante en equipamiento de un proyecto, financiado por el PNUD, de Difusión y Sensibilización de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPS) y sus Alternativas.
En María Pinto fue la conocida fumigación aérea que afectó a pobladores y terminó con los niños de la escuela en el hospital, la noticia salió en todos los medios de comunicación y motivó que las autoridades comenzaran a regular este tipo de acciones. También en esta localidad se registra una tasa importante de nacimientos de niños enfermos y con deformaciones, señala la profesional Pamela Contreras. Esta fue una de las causas que la motivó a diseñar este proyecto de Difusión y Sensibilización en el uso con Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPS) y sus Alternativas, en esta comuna.
El proyecto, de 15 meses de duración, cuenta con el financiamiento del PNUD (PPS) y el apoyo de las ONGs CIAL (Corporación de Investigación en Agricultura Alternativa) y Rapal (Red de no Plaguicidas en América Latina), quienes colaboran en su ejecución; además del apoyo entusiasta de la municipalidad a través de la alcaldesa Jessica Mualim y la encargada de la Odel, Anita Huaico. Y busca dar a conocer el correcto uso y las precauciones que es necesario tomar con plaguicidas y pesticidas, cuáles de ellos son más dañinos para el ser humano, y al mismo tiempo mostrar las alternativas agroecológicas que existen para el manejo agrícola.

Como parte del proyecto se establecieron cinco unidades demostrativas donde se pusieron en práctica estos manejos alternativos y se compararon los resultados de producción. Se trata de un terreno del liceo Agroindustrial de María Pinto, que se destinó a manejo orgánico; Taller de mujeres La Ilusión, ubicado cerca del sitio de la fumigación aérea, al lado de la escuela; la producción de Pistachos de Alicia Barraza; y las plantaciones de Tomates de María Isabel Maldonado y Elvira Nuñez, productoras de la zona, y del dirigente vecinal Juan Osorio. Todos ellos redujeron la cantidad de químicos, mejoraron sus métodos de uso y comenzaron a usar algunos preparados naturales utilizados en la producción orgánica.
“La idea es que ellos vayan bajando cada vez a compuestos menos tóxicos y más naturales. Por ejemplo, ya que todavía hay quienes usan en lechugas, Tamarón o MTD 600 para los pulgones, que tiene una carencia de 60 días, y cosechan antes de este plazo. Esto es grave, pues se trata de un compuesto que permanece en el organismo con efectos mutagénicos. También se usa el Dimetoato, altamente tóxico, y el Captan que está muy cuestionado en el extranjero y en Chile aún no tiene aún etiqueta roja que indica precauciones en su aplicación”, explica Pamela.
Y agrega: “en general está regulado, pero cuando uno trabaja en terreno se da cuenta de qué es lo que ocurre realmente, especialmente en los agricultores más chicos. Los grandes productores conocen y cumplen las normativas internacionales, especialmente si son exportadores”.

El Liceo Politécnico María Pinto se integró al proyecto como un elemento estratégico, con charlas de sensibilización y capacitación, además de esta plantación orgánica en parte de sus terrenos.
“Se incluyó al liceo por la importancia de dejar estos conocimientos en los profesores y en los estudiantes, los futuros profesionales, que deciden en el manejo agrícola y tienen una fuerte influencia en los trabajadores y campesinos”, apunta Pamela.
La idea tuvo una entusiasta acogida por parte de la encargada del área técnico agrícola, Pilar Zúñiga y de Natalia Aynol, profesora de la carrera, quien incluso fue una de las gestoras de la participación del establecimiento en el proyecto.
“Desarrollamos una huerta demostrativa orgánica que comenzó con la instalación de una tecnología traída de Colombia para preparar Compost de manera mucho más rápida. Una vez lista a tierra vegetal hicimos la siembra y plantación de lechugas, habas, cilantro, betarragas, quínoa, hierbas aromáticas como orégano, lavanda y romero. También algunas flores como las chinitas que atraen insectos, ayudando al control de plagas”, señala Natalia Aynol, profesora a cargo del proyecto.

Para el cuidado de los cultivos usaron compuestos naturales, por ejemplo el purín de ortiga como fertilizante nitrogenado; un preparado de ajo con ají como insecticida, y caldo bordelés como fungicida y bactericida, entre otros.
“Ya estamos cosechando con bastante éxito, tenemos los mismos resultados que los años anteriores en que producimos de manera tradicional, igual calibre y características organolépticas, con la ventaja de que como son orgánicos se venden mejor y a mejor precio”, resalta.
Además, se realizaron giras para conocer otras experiencias, incluyendo productores orgánicos pequeños y a gran escala como Olave que con sus 150 hás. de olivos fue impresionante para los participantes.
Parte fundamental del proyecto era dejar un aporte permanente en el liceo, además de los conocimientos y capacitaciones, por esto los organizadores decidieron adquirir equipos Hanna Instruments que permitieran dotar de tecnología de análisis de suelos, de manera permanente para la carrera. Se trata de 1 kit portátil, que incluye un fotómetro de sobremesa y dos lisímetros que les permiten medir pH y nutrientes del suelo: nitrógeno, potasio, fósforo y amonios, y una dotación de los reactivos necesarios.
“Una de las grandes deficiencias era que aplicábamos los nutrientes sin saber cuáles eran las condiciones reales del suelo. Gracias a los equipos podemos tener claro los niveles de nutrientes. Algo que no habíamos podido hacer nunca antes, por falta de recursos y también porque los laboratorios que hacen estos análisis son escasos”, señala Natalia.
Y agrega: “Nos han servido muchísimo, especialmente el kit portátil que llevamos a terreno. Hemos realizado mediciones en tres huertos de un mismo terreno, con frutales distintos y hortalizas. Además, estamos pasando la unidad de fertilizantes en aula, lo que por primera vez nos permite comprobar estos temas en terreno. Así, descubrimos que estamos bien en potasio y fósforo, pero tenemos muy poco nitrógeno. Y que el pH en un sector es mucho más alcalino que en el resto. Es un buen indicador porque ya comenzamos a preparar los suplementos necesarios. En el sector tradicional agregaremos urea y algún fertilizante foliar para lograr una reacción más inmediata. Y en el huerto orgánico aplicaremos guano, purín de ortiga y compost, entre otros”, explica la profesora.
Dos profesionales de Hanna Instruments acudieron al colegio a capacitar a alumnos, monitores y profesores en el uso de los equipos; “estábamos todos maravillados porque nunca habíamos visto algo tan fácil de realizar. Los análisis de laboratorio generalmente son complicados y requieren preparaciones especiales, etc. y esto no”, comenta Natalia Aynol.
Hay mucho trabajo por delante. En este primer año, sólo alcanzaron a comenzar a utilizar los instrumentos, pero los alumnos de 3º medio ya están capacitados para usarlos sin dificultad el 2008. La idea no sólo es aplicarlo en los huertos del liceo, sino que entregar este servicio a la comunidad vecina, especialmente a los pequeños agricultores que no tienen acceso a mediciones de este tipo, de manera gratuita o a muy bajo costo.


